November 21, 2008

Ensayo Instructivo

October 7, 2008

Panamá en los ojos de un extranjero

Un día durante el verano del año 2006 yo llegué a la República de Panamá sin ninguna impresión ni opinión antes de viajar a la región. Panamá, parte de lo que se llama Centroamérica, fue para mí una extensión de México. Panamá no era, ni es, una extensión o una parte de México, sino una nación, una república con sus propias tradiciones y costumbres. Pues, un chofer, quien alguien me había contratado de antemano, me recogió del aeropuerto y me llevó a la Ciudad de Panamá en donde se ubicaba mi hotel. Al cruzar el gran puente que conecta la ciudad con las afueras y llegar por primera vez a la Ciudad de Panamá, me parecía que estaba en el primer mundo. Las luces de los grandes edificios, casi rascacielos, relumbraban y la ciudad estaba viva—me encantó. Pasamos por el centro de la ciudad, vi muchos casinos, y había una gran cantidad de gente, fue alucinante y no sabía qué decir ni pensar. La representación de Panamá por su fachada inicial se me quedó en la memoria con esa impresionante primera vista de la Ciudad de Panamá. Después de un rato viajando en coche, el chofer me dejó en el hotel para descansar hasta el siguiente día.
Panamá en los ojos de un extranjero parece ser distinto de lo que sería en los ojos de un vecino. Mejor dicho, Panamá es un lugar en donde un gringo o cualquier otro viajero o turista puede disfrutar del paisaje y los precios bajos que le ofrece. No es igual para un nativo. Yo tuve el privilegio de conocer a mucha gente agradable y a la vez poderosa, en el sentido de que tenía mucho dinero. Mis amigos me brindaron la oportunidad de ver mucho del país y con esa oportunidad podía ver la pobreza y la mala distribución de la riqueza que existe en Panamá. Lo que no podía ver al principio era el mal sistema de educación que no da la misma oportunidad a la población entera. A primera vista, Panamá parecía muy bonito, un lugar en el que todos pueden disfrutar. Pero la corrupción y la influencia de los élites no da la misma oportunidad a toda la gente.
El propósito de mi viaje a Panamá fue trabajar en una pasantía por el verano. No sabía que iba a disfrutar tanto el paisaje, la gente y todo lo que Panamá tenía para ofrecer. Durante mi tiempo en Panamá, tenía la oportunidad de experimentar la vida nocturna y también la cultura panameña y todo lo que lo define como nación. En la ciudad, se ve la acción definida por el comercio, la industria, el tráfico de gente en las calles, y las luces que iluminan y dan presencia a la capital. En el campo, se encuentran los valles, las montañas y las playas, todos los cuales son primitivos por naturaleza, sin mucha gente y industria pero con mucha vitalidad—existe una serenidad, una belleza que no se puede comparar con la capital. Los panameños viajan a estos lugares para escaparse de la anarquía de la ciudad y relajarse en paz. La dicotomía rígida en Panamá entre el campo y la ciudad, los pobres y los ricos, la educación rural y la educación urbana pinta una imagen real del contraste inmenso que encarna las grandes diferencias entre la vida cotidiana de panameños a través del espectro.